
La tarde era fria , gris y como casi siempre monótona, invitando a la reflexión, a introducirse en nuestros mas intimos pensamientos , esos que viven en la mas profunda esencia de nuestra mente y que afloran en circustancias especiales cuando confluyen determinados condicionantes.
Aquel dia, como tantos otros, regresaba del cotidiano trabajo, soñando con lo que podria ser y no es, con ilusiones no realizadas, con vivencias nunca cumplidas, con un cierto dolor que merodeaba por mi cabeza, ayudado tal véz , por la catarata de pensamientos que vienen a tu mente cuando se da rienda suelta al cerebro , y por ese cielo de color indeterminado fruto de la contaminación mas severa, que se nos hace familiar.
Caminando lentamente como queriendo detener el tiempo que indefectiblemente pasa inexorable, me volví a adentrar en mis pensamientos..infancia..padres,,,juventud , hasta que el claxón de un automovil me volvió a la realidad , y me encontré frente a una verja azul , que separaba la calle de un patio de recreo, era el Instituto Guttman.
Lllamó mi atención los niños de corta edad (entre 8 y 10 años) que se encontraban en su interior . todos tenian una caracteristica en común...la silla de ruedas . El patio estaba atravesado por una red , en una parte ...ellos , perfectamente alineados , en la otra un monitor con un cesto, evidentemente trataba de distraerlos simulando un partido de tenis. Con destreza lanzaba la pelota junto al carro del primer niño de la hilera para que este pudiera devolverla como el juego requiere. Aquel niño lanzaba su brazo empuñando la raqueta con todo su afán , intentando darle a la pelota , se sucedieron 15 o 20 intentos y ni siquiera la rozaba , ¡maldita bola! parecia que aquella endiablada raqueta no tuviese cuerdas . Llegó el ultimo intento , cada niño tenia un periodo de tiempo para que pudiesen participar todos , me encontraba espectante , yo que también habia jugado a tenis hubiera dado hasta la ultima gota de mis conocimientos para que pudiese intuir donde botaria la bola y ser, al mismo tiempo, la mano invisible que le ayudase a ejecutar un glope perfecto .
El azar jugó a nuestro favor...y digo nuestro, porque me encontraba unido al niño para ayudarle. La golpeó y consiguió devolverla al otro lado de la red. miré su rostro y observé que se le iluminaba , los ojos le brillaron y alzando los brazos demostró la felicidad que le embargaba , los demás niños tambien gozaron de la circustancia , el siguiente en la fila movió presuroso su silla de ruedas para colocarse en posición , presto a emular el golpe certero de su compañero.y que con su juventud e inocencia , consiguen ser felices , maquillando la realidad que les rodea.
Apresuré mis pasos , como si una mayor actividad pudiera alejar, o detener mis pensamientos, pero seguia empreso en mi retina la cara de felicidad de aquel niño , y recreandome en la imagen , me invadió una sensación placentera y un agradecimiento a estar vivo, para poder ser testigo de esa explosión alegre e inocente de un ser humano : un niño parapléjico.
Deportista hasta la médula ....al ver a ese niño interactuabas con el ..pero, algo te ocurria ...ese dolor de tu cabeza...algo decia ya....pero así eras tu...todo el dolor humano lo hacias tuyo y sufrias por los demás ...(Volví a mis reflexiones , pensé en la grandeza de la vida, en que las ilusiones ocultan , muchas veces , la mas cruda realidad , como estos niños, condenados de por vida a la esclavitud de la silla de ruedas)...esa es la condena que unos meses despues te deparaba la vida a tí ...condena que ya lleva 7 años en el tiempo ...y que no sabemos hasta cuando va a durar....tu estás tetraplejico de cuerpo ...y tristemente tambien de mente ...nunca sabré que es lo que sientes ...que se te pasa por la mente ...esa mente tan grandiosa que ahora es un mundo cerrado para todos los demás, y que a mi , me tiene sumida en la mas grande de las desolaciones.
